¿Qué es la disautonomía y cuál es su proceso de diagnóstico?

Si te mareas o hasta te desmayas al ponerte de pie, si el corazón se te acelera sin motivo aparente, o si arrastras un cansancio que no mejora por más que descanses, es posible que hayas escuchado la palabra disautonomía y no sepas bien qué significa. No estás solo: se calcula que decenas de millones de personas en el mundo la padecen, y muchas tardan años en recibir un diagnóstico claro porque sus síntomas se confunden con otras causas. En este artículo te explicamos, con información respaldada por guías médicas internacionales, qué es la disautonomía, cuáles son sus síntomas y cómo es el proceso de diagnóstico.

La información está respaldada por la experiencia del Dr. Nicolás Reyes, cardiólogo electrofisiólogo en Puebla, especialista en el estudio del sistema eléctrico del corazón y en las pruebas que permiten identificar este tipo de trastornos. Al final encontrarás las fuentes médicas consultadas.

¿Qué es la disautonomía?

La disautonomía, también llamada disfunción autonómica, ocurre cuando el sistema nervioso autónomo deja de funcionar correctamente. Este sistema es el encargado de controlar, de forma automática y sin que tengamos que pensar en ello, funciones esenciales del cuerpo: la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la temperatura, la digestión y la sudoración, entre otras.

Es importante entender que la disautonomía no es una sola enfermedad, sino un término que agrupa distintos trastornos que comparten un mismo origen: una falla en la regulación automática del cuerpo. Puede clasificarse en dos grandes grupos. La disautonomía primaria es aquella en la que el propio sistema nervioso autónomo es el afectado directo, sin que exista otra enfermedad de fondo, y suele presentarse en niños, adolescentes y adultos jóvenes. La disautonomía secundaria, en cambio, aparece como consecuencia de otra condición que daña este sistema, como la diabetes, enfermedades autoinmunes o padecimientos neurodegenerativos, y es más frecuente a partir de los 40 años.

Afecta con mayor frecuencia a mujeres, y aunque durante mucho tiempo fue poco reconocida en la consulta médica, hoy existe cada vez más evidencia científica y consenso internacional sobre cómo identificarla y tratarla.

¿Cuáles son los síntomas de la disautonomía?

Síntomas de disautonomía: mareo y palpitaciones al ponerse de pie por intolerancia ortostática.

Los síntomas de la disautonomía pueden variar mucho de una persona a otra, lo que muchas veces dificulta su identificación. Sin embargo, hay un grupo de síntomas que se repite con frecuencia y que vale la pena conocer.

El más característico es el mareo o incluso el desmayo al ponerse de pie, conocido como intolerancia ortostática, porque el cuerpo no logra ajustar a tiempo la presión arterial o la frecuencia cardíaca ante el cambio de posición. A esto se suman las palpitaciones o la sensación de que el corazón late muy rápido, la fatiga extrema que no mejora con el descanso, la niebla mental o dificultad para concentrarse, la visión borrosa y, en algunos casos, molestias digestivas o intolerancia al ejercicio.

Un dato relevante para quienes llevan tiempo buscando respuestas: los estudios muestran que el tiempo promedio para llegar a un diagnóstico correcto de disautonomía puede ser de dos años o más, y una gran parte de los pacientes recibe antes uno o varios diagnósticos equivocados. Si te sientes identificado con esta descripción, no significa que “esté en tu cabeza”: es un padecimiento real, reconocido por la medicina, que simplemente requiere de un proceso específico para identificarse.

¿Cómo se diagnostica la disautonomía?

El diagnóstico de la disautonomía comienza siempre con una historia clínica detallada y una exploración física, donde el médico busca entender cuándo aparecen los síntomas, qué los desencadena y cómo afectan la vida diaria del paciente. A partir de ahí, existen pruebas específicas que permiten confirmar el diagnóstico.

Prueba de mesa basculante (tilt table test) para el diagnóstico de disautonomía.

La prueba de referencia, avalada por las guías internacionales de cardiología, es la prueba de mesa basculante o prueba de inclinación, también llamada tilt table test. Consiste en colocar al paciente en una camilla especial que se inclina de forma controlada, desde la posición horizontal hasta la vertical, mientras se monitorean de manera continua la presión arterial y el ritmo cardíaco. Esto permite observar en tiempo real cómo responde el sistema nervioso autónomo al cambio de postura y detectar si existe una caída anormal de la presión, un aumento excesivo de la frecuencia cardíaca, o ambas cosas.

De forma complementaria, se puede realizar una prueba más sencilla de pie activo, en la que se mide la presión y el pulso durante los primeros minutos de estar parado, así como estudios de laboratorio y un electrocardiograma para descartar otras causas que puedan explicar los síntomas, como problemas de tiroides, anemia o arritmias.

Dentro de la disautonomía existen formas específicas que es útil conocer. La hipotensión ortostática es una caída sostenida de la presión arterial al ponerse de pie. El síndrome de taquicardia postural ortostática, conocido como POTS por sus siglas en inglés, se caracteriza por un aumento marcado de la frecuencia cardíaca al estar de pie, de al menos 30 latidos por minuto en adultos, sin que exista una caída de presión, y con síntomas que se mantienen durante al menos tres meses. Y el síncope vasovagal o reflejo, la causa más común de desmayo, ocurre cuando el sistema nervioso autónomo reacciona de forma exagerada ante ciertos estímulos, como el calor, el dolor o estar de pie por mucho tiempo.

Vale la pena mencionar que un consenso internacional publicado en 2026 por especialistas de distintos países reconoció que existen pacientes con síntomas reales de disfunción autonómica que no siempre cumplen al pie de la letra los criterios estrictos de frecuencia cardíaca del POTS, y que también merecen ser diagnosticados y tratados. Esto refleja hacia dónde avanza la medicina: hacia escuchar más al paciente y no depender de un solo número para validar lo que siente.

El Dr. Nicolás Reyes y el diagnóstico de la disautonomía

Dr. Nicolás Reyes, cardiólogo electrofisiólogo en Puebla, especialista en el diagnóstico de la disautonomía.

El Dr. Nicolás Reyes, cardiólogo con subespecialidad en electrofisiología, es quien realiza en Puebla el estudio que permite identificar estas alteraciones del sistema nervioso autónomo. Con más de 28 años de experiencia, se formó en Cardiología en la UNAM y realizó su subespecialidad en Electrofisiología Intervencionista en el Hospital General de México y en el laboratorio de Electrofisiología de la UNAM. Es miembro de la Sociedad Mexicana de Electrofisiología y Estimulación Cardíaca y está certificado por el Consejo Mexicano de Cardiología.

Por la naturaleza de su especialidad, el Dr. Reyes tiene un papel central en el diagnóstico de la disautonomía: es quien realiza e interpreta la prueba de mesa basculante y quien puede diferenciar, con precisión, entre las distintas causas de mareo, palpitaciones o pérdida del conocimiento, muchas de las cuales tienen su origen en el sistema eléctrico del corazón.

¿Por qué es importante un diagnóstico correcto?

Un diagnóstico certero de disautonomía cambia por completo el manejo del paciente. Permite descartar otras causas de los síntomas, orienta el tratamiento hacia lo que realmente está fallando, y sobre todo, le da al paciente una explicación clara de lo que le sucede después, muchas veces, de años de sentirse sin respuestas.

Si tú o alguien cercano ha vivido mareos frecuentes, palpitaciones sin causa clara o episodios de desmayo, especialmente al ponerse de pie, vale la pena buscar una valoración especializada.

Ya me diagnosticaron disautonomía, ¿qué sigue?

sta es, con razón, la pregunta que más importa una vez que se tiene el diagnóstico: ¿se cura?, ¿hay que tomar medicamentos de por vida? La respuesta honesta es que depende del tipo de disautonomía y de su causa, pero en la gran mayoría de los casos sí se puede mejorar mucho la calidad de vida.

Actualmente no existe un medicamento único que “cure” la disautonomía, porque no es una sola enfermedad sino un grupo de trastornos con causas distintas. Sin embargo, eso no significa que no haya tratamiento: significa que el tratamiento se enfoca en controlar los síntomas y en que el paciente recupere su día a día, en lugar de prometer una eliminación total y definitiva.

El manejo casi siempre empieza por medidas que no requieren medicamento, y que son la base del tratamiento en la mayoría de los pacientes: aumentar la ingesta de líquidos y de sal (siempre bajo indicación médica), usar medias de compresión, evitar los cambios bruscos de posición y el calor excesivo, fraccionar las comidas y, algo que sorprende a muchos, el ejercicio físico supervisado y progresivo, que es uno de los pilares más efectivos, aunque al inicio pueda costar trabajo por la intolerancia al esfuerzo.

Cuando estas medidas no son suficientes, existen medicamentos que ayudan a controlar síntomas específicos, como la frecuencia cardíaca elevada o la presión arterial baja. Aquí es donde el tiempo de tratamiento varía mucho de una persona a otra: no todos los pacientes los necesitan de por vida. En muchos casos, sobre todo en formas primarias como el POTS en pacientes jóvenes, hay una mejoría significativa con el tiempo y el medicamento puede ajustarse o incluso retirarse conforme el cuerpo se estabiliza. En los casos secundarios, es decir, cuando la disautonomía es consecuencia de otra enfermedad, el tratamiento y su duración dependen en buena medida de cómo evolucione esa causa de fondo.

Por eso el seguimiento con un especialista es tan importante como el diagnóstico inicial: permite ajustar el tratamiento a como responde cada paciente, en lugar de aplicar una receta igual para todos.

Conclusión

La disautonomía es un padecimiento real, cada vez mejor comprendido por la medicina, aunque todavía poco conocido fuera del consultorio. Reconocer sus síntomas, saber que existe un proceso claro para diagnosticarla, y entender que el tratamiento puede mejorar mucho la calidad de vida aunque no siempre exista una cura definitiva, son los primeros pasos para recuperar el control después de, muchas veces, años de sentirse sin respuestas.

Si presentas síntomas de intolerancia ortostática, palpitaciones o desmayos, agenda tu valoración con el Dr. Nicolás Reyes, Cardiólogo Electrofisiólogo en Puebla.

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración médica profesional.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la disautonomía? Es un trastorno del sistema nervioso autónomo, el encargado de regular funciones automáticas del cuerpo como la presión arterial, la frecuencia cardíaca y la temperatura. Cuando este sistema falla, aparecen síntomas como mareo, palpitaciones o desmayos.

¿Cuáles son los síntomas más comunes de la disautonomía? Mareo o desmayo al ponerse de pie, palpitaciones, fatiga extrema, niebla mental, visión borrosa y, en algunos casos, molestias digestivas.

¿Cómo se diagnostica la disautonomía? Con una historia clínica detallada y, principalmente, con la prueba de mesa basculante (tilt table test), que evalúa cómo responde la presión arterial y el ritmo cardíaco ante el cambio de postura.

¿Qué es el POTS? Es el síndrome de taquicardia postural ortostática, una forma de disautonomía en la que la frecuencia cardíaca aumenta de forma marcada al ponerse de pie, sin que exista una caída de la presión arterial.

¿La disautonomía tiene cura? No siempre existe una cura definitiva única, porque agrupa distintos trastornos con causas diferentes. Sin embargo, el tratamiento sí puede mejorar mucho la calidad de vida y controlar los síntomas de forma efectiva.

¿Si me diagnostican disautonomía, tengo que tomar medicamentos de por vida? No necesariamente. El tratamiento casi siempre empieza con medidas sin medicamento, como hidratación, sal, medias de compresión y ejercicio graduado. Si se requieren medicamentos, su duración varía según el tipo de disautonomía y cómo responda cada paciente; en muchos casos, sobre todo en pacientes jóvenes, pueden ajustarse o retirarse con el tiempo.

¿Dónde puedo hacerme el estudio para detectar disautonomía en Puebla? Con el Dr. Nicolás Reyes en Cardiac & Vascular. Puedes agendar tu cita al 221 915 2570.

Fuentes y respaldo médico

Guía ESC 2018 para el diagnóstico y manejo del síncope (marco de referencia para la prueba de mesa basculante) 2018 ESC Guidelines for the diagnosis and management of syncope. European Heart Journal, 2018. https://doi.org/10.1093/eurheartj/ehy037

Consenso internacional multidisciplinario sobre POTS y disautonomía (2026) Sivakoti K, et al. Postural Orthostatic Tachycardia Syndrome (POTS) and Dysautonomia: International Multidisciplinary Expert Consensus. The American Journal of Medicine, 2026. https://doi.org/10.1016/j.amjmed.2026.08.011 (publicado también en PubMed: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/42665152/)

Recomendaciones para la prueba de mesa basculante — Federación Europea de Sociedades Autonómicas (EFAS), avalado por la Sociedad Americana de Autonomía (AAS) y la Academia Europea de Neurología (EAN) Recommendations for tilt table testing and other provocative cardiovascular autonomic tests in conditions that may cause transient loss of consciousness. https://doi.org/10.1016/j.autneu.2021.102792

Secretaría de Salud, Gobierno de México Disautonomía: la falla del sistema nervioso central autónomo. https://www.gob.mx/salud/articulos/disautonomia-la-falla-del-sistema-nervioso-central-autonomo

Centro Neurológico, Centro Médico ABC Disautonomía: causas, síntomas y tratamiento. https://centromedicoabc.com/padecimientos/disautonomia/

Nota sobre fuentes: las cifras generales de prevalencia mundial y de retraso diagnóstico citadas en el artículo provienen de reportes de salud pública y estudios observacionales referenciados arriba; se presentan como panorama general y no como estadística exacta de México.

Dr. Nicolás Reyes Reyes, Cardiólogo Electrofisiólogo

Contenido revisado por

Dr. Nicolás Reyes Reyes · Cardiólogo Electrofisiólogo

Cédula profesional 2624251 · Cédula de especialidad 4110632 · Certificado por el Consejo Mexicano de Cardiología (CONACEM)

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